Hechos para la vida

Rindo mi voluntad a ti

Adriana Garza
12 junio, 2015

Rindo mi voluntad a ti

En Romanos 12:1-2 se nos enseña que no debemos conformarnos a este siglo, a la moda y a los valores de hoy. Se nos pide un sacrificio vivo, que voluntariamente entreguemos nuestra vida al Señor y que renovemos nuestro entendimiento para conocer la voluntad de Dios. Nuestra vida ha cambiado, pero no podemos quedarnos ahí, tenemos que ir a otro nivel.

Tenemos que ir a otro nivel; en el espíritu, en el servicio, en los dones, en la fe, en su presencia, en el conocimiento de Dios, en revelación, en adoración al Rey, en la manifestación de milagros, en el servicio, en el sacrificio, etc…
Debemos anhelarlo y tener más hambre de Dios, porque si no es así, no empujamos en la oración, ni en el ayuno, en adorarle, en buscarle, hasta llegamos a creer que ya llegamos al punto, que ya lo logramos.

En Filipenses 2:4-11 se ve el ejemplo de Cristo, que pasó por diferentes niveles hasta llegar al propósito por el cual vino a la tierra. Cada nivel implica despojarse, rendir su voluntad, someterse a la autoridad del Padre y negarse a sí mismo.

El hecho de ir al Jordán cambió totalmente su historia, fue crucial para Jesús ya que decidió ir al siguiente nivel, pero hoy es tu tiempo de decisión, de cambio, de saber si quieres ir al siguiente nivel. Si tienes hambre de Dios, tienes que ir al Jordán, que significa “morir a sí mismo.” Morir al yo significa estar bajo autoridad y para cargar la unción tienes que morir todos los días.

Cristo fue probado cuando fue tentado por el Diablo en Mateo 4:1, pero murió a sí mismo y decidió no comer, no tener poder ni gloria y no tentar a Dios; Él se mantuvo bajo autoridad. Adán y Eva, por el contrario, fueron tentados, cayeron y lo perdieron todo.
La batalla más grande para Cristo en la cual decidió morir a sí mismo y obedecer para sujetarse al Padre fue en Getsemaní. Ahí lucha con hacer la voluntad del Padre, pero finalmente la vence, se sujeta para obedecer y ceder su voluntad; En Lucas 22:42 vemos cuando dice: “no se haga mi voluntad sino la tuya.”

El no reconocer y no sujetarse a la autoridad son
problemas que podemos observar en la iglesia, en la familia, en el matrimonio, en el gobierno o en la educación. Esto crea desorden.
En el matrimonio, tanto el hombre como la mujer tienen que morir a sí mismo para permanecer unidos. Cristo decía: “solamente hago lo que veo a mi Padre hacer. No puedo hacer nada por mí mismo.”

En Juan 10:17-18 Cristo dice: “yo de mí mismo pongo mi vida, nadie me la quita. La dio voluntariamente, por eso fue un sacrificio que nos salvó.

Al morir y resucitar, Jesús les dijo a sus discípulos en Mateo 28:18: “Toda autoridad me ha sido dada en los cielos y en la tierra”, situación que nos enseña que Él tiene la autoridad completa.
Si usted quiere más de Dios y quiere pasar a otro nivel de unción y autoridad, pelee su Getsemaní, rinda su voluntad al Señor (obedecer voluntariamente) y póngase bajo autoridad porque así tendrá autoridad. Así lo vimos en la vida de Jesús.