Hechos para la vida

La Puerta Estrecha

Sergio González
6 diciembre, 2015

La Puerta Estrecha

La puerta estrecha y el camino angosto.Leer: Mateo 7:13-14

Jesús al terminar de enseñar el Sermón del Monte nos pide veamos el tipo de vida que es seguir esta enseñanza. Jesús nos dice que este tipo de vida es estrecho y el camino a seguir es angosto. Jesús nos da una ilustración práctica donde caminando por la vida nos encontramos con dos puertas que nos confrontan. Hay una ancha y espaciosa para que entre toda una multitud cuyo camino permanece espacioso y hay otra estrecha y angosta para que sólo entren algunos cuyo camino es y permanece angosto. Y por esta puerta estrecha y este camino angosto es el que Jesús quiere vivamos. “Entrad por la puerta estrecha,” nos dice nuestro Señor.

Entendiendo la ilustración. Es importante que entendamos que seguir a Jesús es entrar por una puerta estrecha y caminar por un camino angosto desde el principio. Desde el punto de vista del evangelismo es importante que entendamos esto. No podemos evitar este enseñanza al evangelizar usando sabiduría del mundo y motivaciones carnales. De hecho cometemos el error al evangelizar queriendo mostrar al cristianismo como algo “no tan diferente.” Muchos hemos dejado de presentar el seguir a Cristo como un camino angosto. Pero el evangelio es muy honesto, no nos vende la idea de que será fácil ni tampoco que luego el camino se volverá sencillo.

Cosas que no pueden entrar. La puerta es estrecha y hay cosas que no pueden entrar pues no hay espacio para ellas. La entrada es exclusiva por lo tanto hay equipaje que no es admitido. Debemos de dejar tres cosas atrás. 1) Debemos dejar al mundo atrás. Nos debemos de dar cuenta que al ser cristianos nos convertimos en algo excepcional e inusual. El estilo de vida cristiano no es popular pues es diferente. El que nace a la vida nueva en Cristo sabe que no puede correr con la multitud. 2) Debemos de dejar las maneras del mundo afuera. Una cosa es dejar al mundo atrás otra es dejar las maneras del mundo atrás. Puedes dejar al mundo en sentido físico alejándote de las multitudes pero el mundo puede seguir dentro de ti. Debemos dejar todo lo que place a nuestra carne atrás de la puerta. Dejamos el orgullo, nuestros derechos y reclamos. 3) Debemos dejar al “yo” afuera. En comparación, dejar el mundo y las maneras del mundo, es sencillo lo difícil es dejar el “yo”. Nuestro “yo” es nuestra naturaleza caída, el viejo hombre. Hay un letrero en la puerta y dice, “deja tu “yo” afuera” pues el “yo” no puede existir en esta atmósfera. Si piensas que en el cristianismo te harás de un grande nombre y tendrás una vida maravillosa estás equivocado. Jesús “decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.” Lucas 9:23

Es difícil. El estándar es difícil porque el estándar es vivir como Cristo. El camino es angosto porque no es sencillo. Involucra sufrimiento pues, al vivir siguiendo a Jesús, habrá persecución. Cuando se vive la enseñanza del Sermón del Monte esta involucra estar listo para ser perseguido. El mundo siempre ha perseguido al que sigue a Dios. Jesús mismo fue perseguido.         Tenemos que estar listos para el sufrimiento y la persecución. Jesús es honesto y nos dice que la multitud no va a entrar por aquí.

Jesús espera una respuesta. Podemos ver tres principios en esta enseñanza. El primero es que Jesús nos llama a la acción. “Entrad” es una invitación y una exhortación. El evangelio de Jesús es algo que demanda, no pide, una decisión y compromiso. No puedes mantener una actitud desentendida. Si este evangelio no te ha cambiado, no te ha llegado. Este mensaje demanda controlarte completamente. Jesús dice, “sígueme.” No dice, “considérame” o “admírame.” Un interés en el evangelio sin decisión o compromiso es imposible. ¿Te has comprometido a este camino de vida? ¿Es esto lo que controla y gobierna tu vida? Si Dios te ha ha llamado, enfócate por completo sin importar las consecuencias.

El segundo principio es buscar la puerta. “porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.” Esta es una puerta que debe de buscarse deliberadamente e intencionalmente. Siempre nos estamos asegurando que estamos dentro del a puerta caminando el camino.

El tercer principio es un compromiso a esta vida. Un compromiso que abraza la vida en Cristo a pesar de las consecuencias. Una vida que se ha desecho del mundo, las maneras del mundo y de su “yo”.

Razones para entrar y caminar. Jesús es tan bueno y amoroso que nos da razones para obedecerlo. Jesús podría habernos sólo dado la instrucción, “entra por la puerta” y esto sería mas que suficiente. Pero en su amor y corazón pastoral nos da explicaciones. Él sabe que en nuestra debilidad necesitamos razones. La primer razón es: Considera el carácter de los dos tipos de vida delante de nosotros. El carácter del camino amplio es lo que el mundo ofrece; fama, vanidad, pleitos, contiendas. Sólo dentro del cristianismo entendemos este vacío del camino amplio. Romanos 6:21 nos dice, “¿Pero qué fruto teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? Porque el fin de ellas es muerte.” Los que están en el camino amplio nunca han visto la gloria y magnificencia de una vida vivida para Cristo. 2 Corintios dice, “en los cuales el dios de este siglo cegó el entendimiento de los incrédulos, para que no les resplandezca la luz del evangelio de la gloria de Cristo, el cual es la imagen de Dios.” Cualquiera que diga que la vida cristiana es “limitada” manifiesta la evidencia que nunca ha visto el camino cristiano. El camino estrecho es El Sermón del Monte, El Nuevo Testamento, una vida que perdura por la eternidad y trae satisfacción real. La vida nueva da una nueva perspectiva, nuevos deseos, una gloria futura indescriptible e incorruptible. Jesús nos hace considerar nuestro destino eterno en este sencilla ilustración. El hombre que no considera su destino es un necio.

El segundo argumento que Jesús nos da es: No entrar en la puerta estrecha es ya estar en el camino amplio. La vida se define de una u otra manera. Si no te has consagrado ni te has comprometido a este estilo de vida Jesús te avisa que estás en el camino amplio. La falta de decisión, indecisión, es fatal pues estás tomando la decisión incorrecta. Sólo hay dos alternativas, no hay camino neutro.

La tercer razón es: En el camino angosto no estás solo, Jesús camina contigo. Hay alguien que va delante de nosotros abriendo brecha cuando el mundo se ha quedado atrás. No pienses que al entrar por la puerta estrecha estarás aislado o solo. Si, no hay tantos como en el otro camino, pero si hay algunos – “y pocos son los que la hallan.” Lo mejor es que Jesús va delante. Él que dijo, “ven sígueme” y “toma tu cruz y sígueme” va por delante. Entrar es una invitación a ser como Jesús, a crecer constantemente a ser como él. Ni pienses en lo que estás dejando atrás. No pienses en las pérdidas, ni sacrificios, ni sufrimientos pues al final no pierdes nada, ganas todo. Ganas a Jesús. Ve a Jesús que camina contigo y eso es suficiente.

Notas Extra. ¿Puedo yo en mis fuerzas entrar por la puerta? Una persona no se salva porque entra por la puerta estrecha, sino que declara que es salva porque entró por ella. El único que entra por esa puerta es el que ha nacido de nuevo. En el camino angosto solo hay personas que han sido salvas pues “el hombre natural no entiende las cosas de Dios.” Ningún hombre pecador escogería entrar por la puerta estrecha. De nuevo, no te haces cristiano al entrar si no que entras y caminas porque ya eres cristiano.

¿Si fracaso vivir la vida en el camino angosto comprueba que estoy en el amplio? NO, la pregunta que debes de responder correctamente es: ¿has decidido vivir y caminar por este camino? No somos perfectos, nadie lo es. Solo necesitamos asegurarnos que nuestro corazón esté encaminado a Jesús.

Conclusión. Si estás en el camino amplio – ENTRA por la puerta estrecha y camina en el camino angosto. Confía en el poder del evangelio arrepintiéndote de tus pecados, confiando en Jesús para salvación eterna, rindiendo tu vida bajo su señorío.

Si estás en el camino angosto – sigue viendo a Jesús. No te desanimes viendo al mundo ni sus ofrecimientos. Jesús es el máximo galardón, la mayor bendición que una persona puede tener. Sigue caminando, sigue exaltando a Jesús.